Ingredientes
- 3 patatas de tamaño mediano (600 g una vez peladas)
- 1/2 cebolla pequeña (50 g). Hay gente que no le gusta añadir cebolla, es opcional.
- 6 huevos medianos
- 20 g de leche (aporta suavidad)
- Sal
- Aceite de oliva
Preparación
1. Pelar las patatas y cortar a rodajas de unos 4 mm de grosor. Salarlas ligeramente.
2. Dos opciones:
2. Dos opciones:
- Modo tradicional: freir a fuego medio (6 o 7 sobre 9) con abundante aceite en la sartén, removiendo de cuando en cuando, hasta que estén hechas y doraditas. Añadiremos la cebolla a mitad aproximadamente, cortada en juliana finita. Antes de pasar al paso 4, retirar el aceite sobrante, que será bastante, y guardar para otra ocasión o para algún huevo frito.
- Modo acelerado: echar las patatas a un bol, sin haberlas secado tras lavarlas, rociarlas con un poquito de aceite de oliva, tapar el bol con una tapa apropiada (un antisalpicaduras sirve) y meter al microondas 4 minutos a máxima potencia. Pasados esos 4 minutos, remover todo bien, añadir la cebolla en juliana finita y poner otros 6 minutos. Comprobar el punto de cocción (te las deberías poder comer) y si no están hechas, poner otros 3 minutos. Una vez fuera del microondas se tienen a fuego alto (8 sobre 9) en la sartén para que se doren. Los tiempos pueden variar si cambiamos las cantidades originales.
3. Batir los huevos junto con la leche. Truco: antes de batir añadir la sal, como si fueran huevos fritos.
4. Añadir todo el revoltijo de patatas y cebolla y batir un poco (es una tortilla al fin y al cabo) destruyendo alguna rodaja.
5. Poner un pelín de aceite en la sartén, ahora a fuego medio-bajo (5 sobre 9). Echar todo y mantener 5 minutos aproximadamente.
6. Dar la vuelta con gracia y con el instrumento adecuado y tener otros 5 minutos.
7. Servir y comer. Aunque la mayoría coincidimos en que está mejor algo templada, incluso del día siguiente.
